martes, 5 de enero de 2016

LO PROPIO Y LO AJENO

Desde época anteriores a Cristo, de quién se dice no dejo una sola palabra escrita, por lo cual sus principios son contados muchos siglos después por los apóstoles, la humanidad en su conjunto convive con dos formas de relacionamiento social, que en el  siglo XXI se repiten.

El robo, es decir "apropiarse" de lo ajeno con diferentes métodos.
Ya se que alguien alegará que es la propiedad privada, la causa máxima de los males, argumento que falló y que no justifica la apropiación ni de lo ajeno, tanto en lo material, como en lo espiritual.

Y el amor mercantilista, vender placer, especialmente el sexual, con  combinaciones que han ido creciendo en sus formas, hasta llegar a límites repudiables; ej. cuando se trata de menores.

No son pues nuevas formas de comportarnos, pero ahora la diferencia es que además de repetirlas nos hemos dedicado a redactar nuevas leyes, códigos y condenas; a fundar agrupamientos por sectores, femeninos o masculinos, religiosos, o ateos, para gritar a los cuatro vientos que las condenamos!

Falacia e hipocrecía que no han cambiado nuestra éstas conductas y peor aún, se amplían a través de las nuevas tecnología que inventamos en la Era Digital.

Robar estuvo y aparentemente lo está prohibido, penado y castigado socialmente.

Los cristianos y  los creyentes de las más variadas religiones lo hacen; Marx, refino y elaboró junto a  muchos intelectuales de fuste en su época,  nuevas teorías,  desde el socialismo pasando al comunismo, prometiendo  eliminar estos dos males, entre otros.


Al igual que los religiosos de antaño, sus concepciones del mundo, "puro y honesto" llegaría con la derrota del gran enemigo: " El Capital, y sus practicantes, los capitalista".
Nada de eso sucedíó y se podría afirmar que hasta " mejoró" los métodos de Robo y Prostitución existentes, pero esta vez con la fuerza en el Estado de un sólo Partido, justo el que nos iba a purificar.


Otro tanto ha pasado con las distintas religiones, que nos prometieron "eliminar" el mal, el o los demonios, si practicábamos sus ritos, ceremonias y celebraciones.

También se repite el mismo resultado: Iglesias con abundantes pastores corruptos que roban a su institución o a los creyentes, degeneración de los voceros del bien, sacerdotes, obispos u otros ministros, que caen en los males que dicen combatir.

En nuestro interior sabemos que no está bien robar, por algo el ladrón corre para no ser atrapado, el político "decora" sus actos cuando lo hace o carga siempre la culpa sobre sus opositores cuando es descubierto. Y lo que es peor los justifica diciendo que, ellos los partidos que se le oponen, la hicieron peor, es decir robaron lo mismo o más!

El interior profundo de nuestro espíritu, ese algo diferente que forma parte de nuestro ser, no nos deja en paz por nuestra conducta errónea, y parece ser nuestro mejor juez.

Claro los daños, el deterioro social no desaparecen, no hay  una sola fórmula por lo menos por ahora para frenar estas dos grande miserias humanas. Robar y mercantilizar los placeres sexuales en todas sus variedades conocidas.

Será que el agrupamiento  MAYORITARIO  por fuera de Instituciones religiosas o  políticas, frenará algo de nuestras conducta auto-destructivas, que nos ponen siempre al filo del abismo?

Invito a que no nos resignemos, ni silenciemos, nuestra capacidad de reaccionar - accionar con algo nuevo- para legar a nuestra descendencia, un mundo equilibrado; con males como estos dos u otros, al menos para reducirlos a la mínima expresión!






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